Para mí, la experiencia del voluntariado fue una enorme bendición y me
demostró, aunque sea por unos pocos días, la realidad del país en
el que vivo. Durante mi estancia en el Cabo, fui testigo de lo que
siempre había percibido como un sector desconocido dentro de una
forma de vida que ahora me es muy clara y reveladora.
Dentro de todas las vivencias que ahora llevo conmigo, siempre tendré en cuenta algo especial de cada día, ya sea un simple detalle, o los fenómenos de fondo que se experimentan en el diario vivir de San Francisco.